Capítulo 13. Principios del control de termitas**
**Capítulo 13. _Principles of Termite Control_**
**Philip J. Spear**
La página presenta la tabla de contenidos del capítulo:
I. **Introducción** — 578
II. **Inspección** — 579
III. **Prevención del ataque de [[termitas]] subterráneas** — 584
IV. **Tratamientos correctivos contra termitas subterráneas** — 591
V. **Control de termitas de madera seca** — 597
VI. **Conclusión** — 602
Referencias — 602.
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**Páginas 578-579 — I. Introducción**
**A. Daños causados por las termitas**
**B. Consideraciones generales sobre el control**
La pérdida económica —o incluso la amenaza de ella— convierte la biología de las termitas en un asunto de interés público. En gran parte del mundo existe la necesidad de **reconocer, comprender y combatir** a las termitas destructivas. Su capacidad de daño debe tenerse en cuenta tanto para la **protección de viviendas** como para la producción de **alimentos** y **fibras**.
La lista de materiales dañados por las termitas en busca de alimento o refugio es muy amplia. Incluye no solo **madera** en estructuras, muebles, contrachapados y tablas, sino también **papel, libros, cartones** y una gran variedad de otros materiales con **[[celulosa]]**. Incluso se han destruido documentos irreemplazables y tesoros artísticos. En muchas construcciones modernas, el daño no se limita a las piezas estructurales: también pueden ser atacados **pisos, paneles, marcos de puertas y ventanas, revestimientos murales, muebles, libros y tejidos**. Aunque no digieran las fibras sintéticas de las alfombras, sí pueden **abrir canales** en sus bases o en las fibras al explorar en busca de alimento.
También resultan dañados numerosos materiales **inorgánicos** que no pueden digerirse ni utilizarse, como **cables eléctricos subterráneos, sistemas de señalización ferroviaria** y circuitos de **teléfono o telégrafo**. Las termitas perforan simplemente la cubierta impermeable, permitiendo que la humedad alcance a los conductores metálicos energizados; el resultado puede ser un gran deterioro del sistema eléctrico y una interferencia importante en actividades comerciales. Se ha sugerido que las termitas siguen el **camino físico** del cable en el suelo y penetran por sus puntos débiles. Los vuelos de cientos o miles de termitas aladas causan alarma entre propietarios y amas de casa; en la mayoría de los casos, la enjambrazón solo revela una **infestación ya existente**, aunque en ocasiones puede interrumpir negocios y hasta contaminar alimentos o productos. Las termitas también pueden provocar daños graves en **cultivos agrícolas** y **bosques**.
Los principios expuestos en este capítulo se refieren principalmente a la **protección de edificios** y ponen el énfasis en los métodos de control usados en los **Estados Unidos**, que es el ámbito principal de experiencia del autor. El control de termitas en ese país se divide en **dos grandes categorías** según las necesidades de humedad de la especie:
(1) termitas capaces de vivir en **madera secada al aire**, obteniendo la humedad solo del equilibrio con el aire ambiente, llamadas aquí **termitas de madera seca**;
(2) termitas que requieren **más humedad** de la disponible en la madera secada al aire, es decir, principalmente las **subterráneas** y también las **de madera húmeda**, cuya humedad adicional suele proceder del **suelo**, aunque también de **fugas de fontanería, condensación**, etc.
Las termitas que viven solo en la madera —como **_Cryptotermes, [[Incisitermes]]_** y **_Kalotermes_**— se controlan con procedimientos que tienen poco o ningún efecto sobre las especies asociadas al suelo. Por el contrario, el ataque de formas subterráneas como **_Reticulitermes, Coptotermes, [[Hodotermes]]_** y **_Heterotermes_**, así como de especies de madera húmeda como[[ZOOTERMOPSIS| **_Zootermo]]psis_**, puede prevenirse o detenerse mediante **buenas prácticas constructivas** y **tratamientos del suelo**, sin efecto sobre las termitas que viven exclusivamente en la madera. A diferencia del control ordinario de plagas, cuyo objetivo es reducir poblaciones generales por debajo de un umbral económico, en el caso de las termitas el fin suele ser **proteger una propiedad específica**; por ello puede ser perfectamente práctico proteger una casa aunque las vecinas no reciban tratamiento. La selección de métodos depende tanto de la **economía** como de la **seguridad**: basarse solo en técnicas constructivas sería costoso y conduciría a edificios poco atractivos según los estándares actuales, mientras que la mejor protección al menor coste se logra combinando **buen diseño y construcción** con **venenos para el suelo**. Además, el trabajo exige operarios con aptitudes y formación especiales, y un alto grado de **responsabilidad**, porque muchos detalles esenciales no pueden supervisarse de manera continua.
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**Página 580 — II. Inspección**
**A. El inspector y su equipo**
La **inspección** es un elemento absolutamente esencial en el control de termitas. Debe revelar no solo si existe o no una infestación, sino también la **localización y gravedad del daño** y las condiciones que favorecen el ataque. Se reconoce, sin embargo, que una inspección que garantizara de manera absoluta la presencia o ausencia de termitas exigiría **abrir muros y cimientos** para acceder a todos los elementos estructurales, lo que resultaría incluso más costoso que el propio tratamiento. Por ello, la práctica habitual del sector consiste en emitir informes de inspección basados en el examen de las **partes accesibles** de la estructura.
El inspector de termitas debe tener no solo la capacidad física para llegar a rincones oscuros y ocultos, sino también una **meticulosidad constante** para localizar y examinar todos los posibles focos de infestación o vías de entrada. Además de esas aptitudes, un inspector plenamente competente debe comprender la **biología y capacidad destructiva** de las termitas y conocer a fondo el **diseño y las prácticas constructivas**. El examen de la estructura y de sus fallos o vulnerabilidades exige gran diligencia; una cierta actitud **sospechosa** resulta útil para detectar defectos que puedan servir de vía de acceso. Los planos y especificaciones pueden ayudar, pero solo indican lo que el arquitecto proyectó, no necesariamente lo que realmente se construyó. Por ello, el inspector experimentado examina el edificio **tal como existe** en el momento de la visita y, con frecuencia, debe tomar medidas internas y externas para descubrir **huecos ocultos** originados por errores de obra, modificaciones del diseño o reformas posteriores.
El equipo necesario para una inspección adecuada varía según las preferencias personales y los problemas de cada zona, pero el instrumento más importante es una **buena luz**, preferiblemente **compacta** y con **batería**. Las lámparas con cable pueden servir en sótanos completos u otros espacios de fácil acceso, pero suelen resultar incómodas; una **linterna fiable** es esencial en zonas angostas, con poco despeje, compartimentadas o sostenidas por pilastras. Un **martillo** puede ser útil para “sondear” grandes vigas en subestructuras, aunque debe usarse con cuidado —o no usarse— sobre maderas acabadas. También se emplean una gran variedad de **sondas, punzones, destornilladores, picos de hielo** y **palancas**, para explorar madera y otros objetos y para separar umbrales, vigas o piezas del bastidor y poder ver detrás, debajo o entre ellas.
**Bloque 59/65 — páginas 581 a 590**
**Páginas 581-583 — II. Inspección**
**A. El inspector y su equipo**
**B. Reconocimiento de la actividad de termitas**
**C. Programación de las inspecciones**
Además, un **sombrero apropiado** y un **mono de trabajo** forman parte del equipo del inspector. El **chasquido** producido por las termitas “**Pacer**” en una colonia perturbada puede ser útil para descubrir la presencia o la extensión de una infestación. Los dispositivos que amplifican sonidos no han llegado a aceptarse como herramienta de detección de termitas, ya que la mera **ausencia de sonido** en un punto dado **no demuestra** la ausencia de infestación.
**B. RECONOCIMIENTO DE LA [[ACTIVIDAD DE TERMITAS]]**
La identificación de la plaga o plagas que deben combatirse es tan importante en el control de termitas como en cualquier otra rama de la entomología económica. Por ahora se sabe poco sobre las diferencias de hábitos y de susceptibilidad a los tóxicos entre especies estrechamente emparentadas dentro de un mismo género. Sin embargo, el operador de control debe conocer a fondo los **hábitos** y la **capacidad destructiva** de las diversas especies comunes en el área donde trabaja. Es esencial que pueda determinar si la plaga es una **termita subterránea**, una **termita de madera húmeda** o una **termita de madera seca**. Por supuesto, también debe examinarse suficientemente cualquier colonia activa para reconocer especies inusuales. El inspector responsable tomará nota, además, de la presencia de otros agentes destructores de madera, como **escarabajos de la carcoma**, **barrenadores de la madera**, **hormigas carpinteras** y **hongos**. Aunque no siempre sea necesario llegar a una determinación específica exacta, el problema actual y potencial de cada infestación simple o múltiple debe comprenderse con detalle.
La frecuencia de termitas en una zona determinada puede ser de interés general para el inspector. A menudo hay señales de termitas en **maderas sin tratar en contacto con el suelo**, como estacas de plantas o cercas. Las partes muertas de ciertas plantas ornamentales, como la **flor de Pascua**, o de árboles como el **nogal inglés** en áreas residenciales, suelen estar infestadas. También puede ser útil examinar las **alas** de termitas que a menudo quedan atrapadas en residuos o telarañas de arbustos, pozos de ventana o garajes abiertos. Las alas sirven como indicio de las clases de termitas presentes en una zona, pero la presencia de unas pocas alas en o cerca de una estructura **no constituye por sí sola evidencia de infestación** en esa estructura. Esas alas dispersas pueden haber sido llevadas por el viento desde termitas no asociadas realmente al edificio.
La presencia de **gran cantidad de alas dentro de una estructura** es casi prueba segura de la existencia de una **[[colonia]] establecida**. Lo mismo puede inferirse, por lo general, de acumulaciones visibles de alas inmediatamente junto al edificio. Debe recordarse, sin embargo, que las termitas en vuelo son atraídas por objetos brillantes y pueden desprenderse de las alas en sus cercanías. Así ocurre, por ejemplo, con los alados diurnos de **_[[Diccionario exhaustivo Termitología/RETICULITERMES|Reticulitermes]]_**, atraídos por muros claros iluminados por el sol, o con **_Coptotermes formosanus_**, cuyos voladores nocturnos o crepusculares son fuertemente atraídos por las luces artificiales.
La inspección de **termitas subterráneas** exige examinar cuidadosamente todas las vías por las que pueden alcanzar desde el suelo cualquier parte de madera de la estructura. El inspector también debe estar alerta ante fuentes de agua distintas del suelo, utilizadas al menos por varias especies de **_Reticulitermes_** y **_Coptotermes_**. Entre ellas están los **depósitos de agua de madera**, la **condensación** sobre tuberías de agua fría o aparatos de aire acondicionado, los **canalones o desagües obstruidos**, las **fugas en duchas**, la fontanería defectuosa y los desagües en mal estado. Los edificios con **losa de hormigón** ofrecen muchas oportunidades para que las termitas pasen del suelo a las estructuras o molduras de madera: los **marcos de puertas** y las **estacas de nivelación** a menudo atraviesan el hormigón; los **conductos de calefacción**, el **aislamiento alrededor de la losa** y las **juntas de expansión** facilitan el paso; y las tuberías de fontanería y otros servicios que atraviesan la losa o los cimientos rara vez quedan selladas tan bien como para impedir que las termitas las sigan hasta la madera sobre el piso. También acceden con frecuencia desde **escalones, porches, terrazas, patios, pasadizos cubiertos y jardineras rellenos de tierra**. La inspección de estructuras modernas con bastidores cerrados es extraordinariamente difícil y exige mucha inventiva en el uso de luces y herramientas; en raras ocasiones puede ser necesario retirar pequeñas partes del bastidor para determinar el origen del ataque o la naturaleza exacta de la construcción.
Los **tubos** son probablemente la señal más frecuente de infestación por termitas subterráneas. Se ven con facilidad sobre objetos de color contrastante, como muros de hormigón, madera o metal, o cuando cuelgan o se sostienen libres. En cambio, un tubo sobre una cimentación manchada de tierra, detrás de un durmiente o entre dos piezas contiguas de madera puede ser detectado solo por un inspector muy cuidadoso, experimentado y observador… o por pura suerte. Los **pellets fecales** producidos por termitas de madera seca como **_[[Incisitermes]]_**, **_Kalotermes_** y **_Cryptotermes_** suelen ser la primera señal observable de este grupo. Pueden aparecer en el interior o en el exterior. Son expulsados por pequeños orificios practicados en la madera infestada y suelen caer sobre alguna superficie horizontal situada debajo; la forma del depósito sirve de guía para estimar la distancia de caída. Son de tamaño regular, con **estrías longitudinales**, y su color varía desde casi **blanco** hasta **pardo claro**, **pardo rojizo** y, a veces, **pardo oscuro** o **negro**. Como la madera de la que proceden, muestran colores vivos cuando están frescos, pero se apagan con la edad.
Las galerías de termitas de madera seca pueden revelarse por la **deformación** de la superficie de la madera infestada. Golpear maderas bastas con un martillo y raspar con un punzón también puede ayudar a detectarlas. La madera acabada sospechosa puede explorarse golpeándola con los nudillos o presionándola con la yema de los dedos. A veces la infestación se revela por orificios de aproximadamente **1/16 a 1/32 de pulgada** de diámetro, abiertos para la expulsión de pellets fecales. Cuando no están en uso, esos orificios, así como pequeñas grietas y espacios entre dos piezas de madera, se sellan cuidadosamente con una sustancia parda depositada por las termitas. Los pellets también pueden quedar incluidos en esos sellos, que se endurecen formando tapones capaces de parecerse tanto a la madera vecina que pasan fácilmente desapercibidos. Las colonias de madera seca recién establecidas pueden localizarse a veces por el fino **serrín** en el punto de entrada de la pareja real. Ese serrín está formado por pequeñas “mordidas” o fibras de madera extraídas del orificio de entrada y suele formar un **anillo** a su alrededor. Como ese anillo suele quedar entre objetos separados solo por el mínimo espacio en que las termitas pueden trabajar, esa señal de infestación se pasa por alto con facilidad. En la mayoría de los casos, es necesario determinar con la mayor precisión posible la extensión de las infestaciones de madera seca para seleccionar el método de control apropiado. A menos que se recurra a la **fumigación general**, resulta indispensable establecer del modo más exacto posible la extensión completa de cada una de las infestaciones presentes en una estructura. Los fracasos tan a menudo atribuidos al método de **“perforar y tratar”** probablemente se deban más a la **incapacidad de localizar la infestación** que a una falta de eficacia de los insecticidas empleados.
**C. PROGRAMACIÓN DE LAS INSPECCIONES**
La programación de las inspecciones depende de muchos factores, entre ellos la **sospecha de infestación** por parte del propietario o la necesidad de un **certificado de ausencia de termitas**, como el que exigen compradores o entidades crediticias durante la transferencia de una propiedad. En condiciones normales, es deseable una **inspección anual**. La mayoría de las especies de termitas tiene un ciclo anual de actividad y la magnitud del daño que puede desarrollarse en un año rara vez es de gran importancia. Solo en aquellas zonas donde la actividad termítica es intensa o la amenaza del daño es extraordinariamente elevada se justifica el gasto de inspecciones más frecuentes. Muchas empresas de Estados Unidos, una vez tratada una estructura, la reinspeccionan anualmente. Se cobra una tarifa nominal por esa reinspección, que por lo general incluye el tratamiento de cualquier infestación de termitas subterráneas que aparezca. Puede cobrarse una suma algo mayor cuando la empresa se obliga además a **reparar o reemplazar** las partes dañadas de la estructura o de su contenido.
El análisis de los hechos descubiertos durante la inspección debe tener en cuenta tanto el **potencial destructivo** de la especie implicada como la **susceptibilidad al daño** de la estructura y de su contenido. Las medidas de control apropiadas deben revisarse y evaluarse en función de consideraciones **económicas**, de la **duración esperable de la protección** y de la **seguridad**. En ocasiones, razones de seguridad obligan a modificar métodos de tratamiento que normalmente se usarían. Por ejemplo, ciertos **suelos arcillosos** pueden sufrir cambios de volumen con la adición de humedad. Además, la proximidad de **fuentes de agua** puede poner en peligro sistemas individuales de abastecimiento o excluir de forma categórica el empleo de tóxicos en el suelo.
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**Páginas 584-587 — III. Prevención del ataque por termitas subterráneas**
**A. Buenas prácticas de construcción**
Allí donde existan termitas subterráneas, durante la planificación y construcción de edificios debe prestarse seria atención al peligro que representan estos insectos. La prevención del ataque mediante **buenas prácticas constructivas** y el uso complementario de **insecticidas para el suelo** puede lograrse a un coste muy bajo. Por desgracia, muchos propietarios solo llegan a comprenderlo a posteriori. La prevención —y también el control— del ataque de termitas subterráneas se logra **negándoles el acceso simultáneo al agua y a la madera**. En el solar, el control del agua depende en primer lugar de una **nivelación adecuada** que impida la permanencia de agua subterránea bajo la estructura o cerca de ella. Toda la madera del edificio debe protegerse del agua. Deben evitarse la **condensación persistente**, las **fugas de fontanería** o de las bandejas de ducha y la exposición de la madera a **salpicaduras**, como ocurre en fregaderos y duchas.
La eliminación del alimento de las termitas —es decir, **madera y otros residuos celulósicos**— debe llevarse a cabo rigurosamente en el momento de la construcción o antes de ella. Las termitas subterráneas y las de madera húmeda infestan con frecuencia tanto la **madera muerta situada sobre el suelo** como las **raíces** y otros materiales comestibles enterrados. Esas fuentes alimenticias pueden estar infestadas ya en el momento de construir o, si no se retiran, servir luego como canales de acceso a la estructura. Por ello, es puro sentido común limpiar el solar de **raíces, tocones, troncos, broza** y demás detritos celulósicos. Del mismo modo, no debe dejarse en la zona del edificio ningún resto de madera, encofrados, papel u otro material utilizable por las termitas. Como regla práctica, debe retirarse todo aquello que pueda recogerse con un **rastrillo de jardín común**.
Como ya se ha subrayado, el valor de un buen diseño puede quedar anulado por la **negligencia** o la **mala ejecución**. La construcción en hormigón y mampostería es particularmente susceptible al ataque de termitas a través de defectos debidos a una **compactación incompleta** del hormigón o mortero, una instalación inadecuada de los materiales de refuerzo, una mala trabazón de las unidades de mampostería, o por encofrados y estacas de nivelación que permitan una penetración fácil. Por ello, la **instrucción, motivación y supervisión** de los obreros de la construcción para evitar esos defectos puede ser un factor muy importante en la prevención del ataque de termitas subterráneas.
Las barreras contra las termitas se han dividido en **físicas** y **químicas**. Las barreras físicas son materiales que pueden hacerse **impenetrables** y que obligan a las termitas a exponerse de forma visible si quieren superarlas. Para que funcionen, no debe existir ninguna grieta ni otra abertura que permita a las termitas atravesar o remontar la cimentación sin hacerse visibles. Entre esas barreras físicas se incluyen los **cimientos de hormigón armado colado**, los **capiteles o coronaciones de hormigón macizo** sobre cimientos de mampostería modular, los **escudos metálicos** y el **despeje entre el suelo y la madera** que permita la inspección. Un cimiento bien diseñado y bien construido constituye una defensa principal contra la penetración de termitas subterráneas. El tipo de construcción más deseable es el de **hormigón colado**, adecuadamente **reforzado** y **compactado**. Los cimientos de hormigón de buena calidad, que se eleven **al menos 6 pulgadas sobre el nivel del suelo**, son una barrera eficaz contra las termitas.
Por razones prácticas, a veces se recurre a cimientos de unidades de mampostería como ladrillo o bloque de hormigón. También es frecuente que existan huecos para **ventanas, puertas** y **tuberías de servicio**, y razones estéticas u otras pueden favorecer el uso de **revestimientos de mampostería**. Cada vez que se abandona el principio de una cimentación lisa, continua y maciza, suele introducirse una o más oportunidades de acceso para las termitas subterráneas. Sea cual sea el tipo de construcción, los cimientos —incluidos zapatas y revestimientos— deben carecer de **grietas** o **huecos** que permitan la entrada de termitas. Cuando, por alguna razón, se construyen cimientos con unidades huecas de mampostería, debe añadirse arriba una **capa de al menos 4 pulgadas de hormigón macizo**, reforzada de tal manera que las grietas por expansión o contracción no alcancen anchuras problemáticas. Esa franja de **4 pulgadas** debería quedar **visible** tanto por el interior como por el exterior para facilitar la inspección.
Elementos anexos como **escalones, porches, patios, breezeways** y **terrazas** suelen contener rellenos de tierra. Deben construirse de manera que queden **abiertos a ventilación e inspección** o que dejen expuesta la parte superior del cimiento o del coronamiento de mampostería. Deben quedar visibles **al menos 4 pulgadas**, y preferiblemente **6 pulgadas**, del cimiento. Solo este detalle evitaría gran parte del acceso de termitas a los edificios y ahorraría anualmente costos de reparación de muchos millones de dólares. Adornos y otras estructuras anexas —como **porte cocheres, jardineras, enrejados y contrafuertes**— deben diseñarse de igual modo, apoyándose sobre cimientos adecuados y elevándose **al menos 6 pulgadas** por encima del terreno exterior o del suelo adyacente, como el de las jardineras.
La discusión anterior sobre prácticas constructivas ha mostrado modos de **“dejar fuera”** a las termitas. Una práctica más reciente que, por el contrario, les facilita el acceso a las estructuras es la colocación de **aislamiento contra los cimientos**. Se usan planchas semirrígidas de **poliestireno expandido** o **poliuretano** para conservar el calor en edificios con espacios de arrastre y, sobre todo, en losas con conductos perimetrales de calefacción. Ese aislamiento no tiene valor alimenticio para las termitas, pero sí les proporciona **refugio** y es muy **susceptible a la penetración**. Además, la hendidura entre el aislamiento y el cimiento ofrece una vía de acceso oculta. Las planchas pueden colocarse en la cara interior o exterior del cimiento y prolongarse hasta la **línea de heladas**. Esta innovación relativamente menor demuestra la necesidad de que quienes trabajan en control de termitas permanezcan constantemente atentos a cualquier novedad constructiva que pueda favorecer el ataque. En tales casos, parece que el **envenenamiento del suelo** resulta esencial para proteger las edificaciones con aislamiento perimetral.
Muchas especificaciones de control de termitas dan gran importancia a los **escudos metálicos**. Sin embargo, investigaciones recientes y la observación práctica indican que su valor está mejor demostrado **en teoría** que en la práctica. **Hamilton y Cobb (1964)** examinaron su utilidad en **310** casas de revestimiento de mampostería del nordeste de **Georgia**. Encontraron un promedio de **4,6 defectos por casa**. Ninguna de las **310** estructuras examinadas tenía escudos plenamente conformes a las especificaciones; el **32 %** presentaba escudos incompletos y el **38 %** mostraba defectos causados por la instalación de **cables, tuberías o conductos**. En **Illinois** se observó asimismo que esos escudos suelen instalarse incorrectamente y no proporcionan una barrera metálica continua. Según la experiencia de **Ebeling (1968)** en el sur de California, los escudos metálicos mal instalados figuran entre los errores de construcción que favorecen infestaciones persistentes en edificios nuevos; además, esas deficiencias suelen asociarse con la **producción en masa** y la **construcción a gran escala**. En consecuencia, en la práctica real de Estados Unidos, los escudos tienen **poco o ningún valor práctico** tal como se colocan actualmente. Teóricamente sería posible construirlos conforme a las especificaciones, pero no parece realista esperar la calidad de ejecución y el mantenimiento necesarios para que cumplan su propósito de obligar a las termitas a exponerse. Tampoco son prácticos ni eficaces en edificios construidos sobre **losas a nivel o casi a nivel del terreno**. En ese tipo de construcción, el **envenenamiento del suelo** adquiere especial importancia.
La **resistencia de la madera** al ataque de termitas ha sido objeto de numerosos estudios. **Harris (1961)** señaló que esa resistencia no es una propiedad simple. Tres factores influyen en la probabilidad de ataque: **palatabilidad**, **repelencia** y **oportunidad**. La palatabilidad de la madera sigue entendiéndose mal, pero las estructuras atacadas muestran casi siempre que ciertas piezas resultan mucho más apetecibles para las termitas que otras. La repelencia parece relacionada con la presencia, en cantidad suficiente, de ciertos compuestos químicos, normalmente concentrados en el **duramen**. En los Estados Unidos se reconocían entonces dos tipos de madera comercial como resistentes al ataque de termitas: la **California Redwood grado cimentación** y el **Tidewater Red Cedar de duramen al 100 %**. Esa resistencia puede aportarse también mediante tratamiento químico de maderas más baratas y abundantes. Los compuestos se impregnan bajo **presión**, de donde proviene el término **“madera tratada a presión”**. La madera tratada a presión según normas apropiadas queda protegida frente al ataque, pero la práctica y los experimentos de laboratorio muestran que las termitas subterráneas pueden **construir tubos sobre esa madera tratada** para alcanzar otra **sin tratar**. Por ello, la madera tratada a presión **no puede considerarse una barrera**. Aun así, es habitual emplearla en las partes del entramado más vulnerables, en especial las situadas **bajo el subsuelo del primer piso**; si se usa como principal o única medida protectora, debería tratarse **toda la madera**, salvo ebanistería e interiores de carpintería fina.
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**Páginas 588-590 — B. Tratamiento preventivo del suelo antes de la construcción**
El **suelo** es el hábitat natural de las termitas subterráneas y muy pocos tipos de suelo dentro de su área de distribución impiden su supervivencia. La **persistencia** y **eficacia** de los insecticidas en el suelo dependen de numerosos factores. **Lichtenstein (1965)** enumeró diez, entre los cuales quizá el más importante sea la **naturaleza del propio insecticida**. **Johnston (1963)** mostró que los **hidrocarburos clorados** son muy duraderos y que, entre ellos, destacan **aldrín, clordano, dieldrín** y **heptacloro**. El tipo de suelo influye de manera importante: por ejemplo, en suelos orgánicos tipo **muck**, los residuos quedan retenidos con mayor fuerza, persisten más tiempo, pero resultan menos eficaces que en un suelo **arenoso**. La **humedad** del suelo también influye en la persistencia; Lichtenstein creía que el agua desplaza el **aldrín** de las partículas del suelo. No hay datos suficientes para comprender por completo cómo estos y otros factores afectan a la persistencia de los termiticidas cuando se aplican **profundamente** en el suelo y bajo **losas de hormigón**.
El objetivo del tratamiento del suelo es establecer una **barrera** contra las termitas subterráneas, y debe conseguirlo con **seguridad** y **economía**. El tóxico debe aplicarse con tal grado de **minuciosidad** y **uniformidad** que proporcione una barrera frente a todas las vías de entrada posibles. Las aplicaciones realizadas conforme a las **concentraciones de referencia** y a las **tasas de aplicación** recomendadas proporcionan un periodo prolongado de protección, que es el que normalmente garantizan las empresas de control. Un tratamiento eficaz exige dispersar en el suelo la **cantidad requerida de tóxico**. Intervienen dos factores interrelacionados: la **cantidad de sustancia química** y el **medio de dispersarla** en el suelo. Ambos se controlan mediante la **concentración**, la **tasa de aplicación** y la **uniformidad**. Debe mantenerse un equilibrio entre concentración y volumen aplicado; ninguno de los dos debe modificarse sin ajustar apropiadamente el otro.
En Estados Unidos se reconocían **cuatro termiticidas** como los más eficaces y duraderos de entre los ensayados hasta esa fecha para el control de termitas subterráneas. Se consideraba que esos cuatro productos eran equivalentes en eficacia y longevidad cuando se aplicaban en dosis comparables a sus respectivas concentraciones recomendadas. Se recomendaba aplicarlos como **emulsión en agua**. Los tóxicos y sus concentraciones de referencia eran:
**Aldrín (activo): 0,5 % en peso**
**Clordano (técnico): 1,0 % en peso**
**Dieldrín (activo): 0,5 % en peso**
**Heptacloro (activo): 0,5 % en peso**
También se aceptaban **combinaciones** de estos productos, siempre que se proporcionara el equivalente a la concentración de referencia completa; por ejemplo, media concentración de uno más media concentración de otro.
Las **tasas de aplicación de referencia** para los tóxicos del suelo eran las siguientes:
**1. Para construcciones con losa apoyada directamente sobre el terreno:**
a) **1 galón por cada 10 pies cuadrados** como tratamiento general bajo la losa y bajo los porches adosados;
b) **4 galones por cada 10 pies lineales** en las zonas críticas bajo la losa, como a lo largo del lado interior de los muros de cimentación y a ambos lados de los cimientos de tabiques interiores, o alrededor de instalaciones de servicio u otros elementos que atraviesen la losa;
c) **4 galones por cada 10 pies lineales** a lo largo del exterior de la cimentación;
d) **2 galones por cada 10 pies lineales** en los huecos de todos los muros o pilastras de mampostería modular.
**2. Para construcciones con espacio de arrastre:**
a) **4 galones por cada 10 pies lineales** en las zonas críticas bajo la casa, como el lado interior de los muros de cimentación, ambos lados de los cimientos de tabiques interiores, alrededor de pilastras y alrededor de la entrada de servicios;
b) **4 galones por cada 10 pies lineales** a lo largo del exterior de los muros de cimentación, incluida la parte situada bajo plataformas o porches;
c) **2 galones por cada 10 pies lineales** en los huecos de todos los muros o pilastras de mampostería modular.
**3. Para construcciones con sótano:**
a) **1 galón por cada 10 pies cuadrados** como tratamiento general bajo la losa del sótano;
b) **4 galones por cada 10 pies lineales** en las zonas críticas dentro del área del sótano, como a lo largo del lado interior de los muros de cimentación, a ambos lados de los cimientos de tabiques, alrededor de pilastras y de cualquier servicio u otro elemento que atraviese la losa del sótano;
c) **4 galones por cada 10 pies lineales** a lo largo del exterior de los muros de cimentación cuando el cimiento es de hormigón colado o cuando la zapata de los cimientos de mampostería está a **30 pulgadas o menos** por debajo del nivel del terreno, incluida la parte bajo plataformas o porches; cuando la zapata está a **más de 30 pulgadas** bajo rasante, deben usarse **8 galones por cada 10 pies lineales**;
d) **2 galones por cada 10 pies lineales** en los huecos de todos los muros o pilastras de mampostería modular.
En algunos casos el suelo **no acepta líquidos** a las tasas de aplicación de referencia. Cuando esto ocurre, puede utilizarse un **volumen menor** de vehículo con una **concentración proporcionalmente mayor** de tóxico. Por ejemplo, **5 galones de clordano al 2 %** equivalen a **10 galones de clordano al 1 %**. Lo que nunca debe reducirse es el **peso real del insecticida** por pie lineal o cuadrado de suelo, y ese peso debe distribuirse de forma adecuada para constituir una barrera suficiente de suelo tratado.
La prueba definitiva de la adecuación del tratamiento del suelo la proporcionan las **propias termitas**: o bien atraviesan, o bien no atraviesan, la barrera de suelo tratado. Esa prueba puede demorarse mucho tiempo, y los fallos pueden resultar muy costosos para los propietarios de inmuebles que habrían quedado protegidos mediante un tratamiento adecuado. Aunque se reconoce bien que el tratamiento del suelo **por sí solo** no ofrece una protección completa frente a las termitas subterráneas, sigue siendo un elemento **muy esencial** de esa protección. Además, el depósito del insecticida es algo que no puede examinarse físicamente a simple vista. Por ello, los operadores de control de termitas preocupados por la calidad y también las autoridades reguladoras han buscado medios para comprobar que el tratamiento deseado fue realmente aplicado. Para que operarios, supervisores y terceros puedan ver dónde se ha tratado, el líquido puede **teñirse**. Algunos operadores colocan además **estacas de madera susceptible** en las zonas tratadas alrededor de las estructuras. La revisión periódica de esas estacas puede indicar si el tratamiento exterior del suelo necesita reponerse. Sin embargo, esas estacas **no son una medida de “termite proofing”**, ya que no pueden colocarse en los espacios donde las termitas tienen más probabilidad de atacar.
**Página 591 — final de III. Prevención del ataque por termitas subterráneas**
A petición de la **U.S. Federal Housing Administration**, **Chisholm et al. (1962)** desarrollaron un método rápido para **estimar los depósitos de aldrín y clordano en el suelo**. Estaba pensado para que lo usaran en campo personas no químicas, con el fin de indicar de manera aproximada si se había seguido la **dosis recomendada** de aplicación. Más tarde pasó a ser aplicable también a **dieldrín** y a otros **hidrocarburos clorados**. El método exige tomar **10 barrenos** de suelo, espaciados uniformemente, de **0,75 pulgadas** de diámetro y **3 pulgadas** de profundidad; las muestras compuestas se mezclan con **sulfito de sodio**, se extraen con **hexano**, se filtran, se aplican sobre papel filtro y, tras añadir una solución cromógena y exponerla a **luz ultravioleta**, se desarrolla un color pardo que se compara visualmente con patrones. Su rango práctico de determinación es del orden de **±25 %** respecto de las concentraciones de los insecticidas descritos en las especificaciones de la FHA.
La utilidad del método depende de varias variables: la presencia o ausencia de **compuestos orgánicos clorados** en el suelo, el **tipo de suelo** y su **humedad**, la **completitud de la extracción** del insecticida y la obtención de **muestras representativas**. Estas variaciones no pueden eliminarse por completo en condiciones prácticas, ni el método sirve para demostrar el **control efectivo** de termitas, porque no revela la falta de tratamiento en un punto concreto. Sí puede demostrar la **ausencia de tratamiento** en un solar y, por tanto, tiene cierto valor en trabajos de **regulación** y **control de calidad**.
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**Páginas 591-592 — IV. Tratamientos correctivos contra termitas subterráneas**
**A. Saneamiento**
**B. Alteraciones mecánicas**
Cuando las termitas subterráneas infestan una estructura ya existente, deben adoptarse medidas correctivas para **prevenir o detener el daño** en la estructura y su contenido. Los propietarios suelen alarmarse al descubrir termitas, pero tanto el tratamiento como las reparaciones necesarias deben planearse y ejecutarse **con calma, no con precipitación**. La inspección, tal como se describió antes, debe determinar las **vías de acceso** utilizadas por las termitas, la **extensión del daño** y las **condiciones favorables al ataque**. Con base en esa información se diseña un programa de control que puede incluir **mejoras de saneamiento**, **modificaciones estructurales** y **aplicación de productos químicos**.
El autor advierte expresamente contra los llamados **“trabajos parciales”**, es decir, limitar el tratamiento a los puntos donde el daño es visible o donde la infestación parece evidente. Eso es imprudente porque las termitas subterráneas mantienen una red **amplia y difusa** de galerías en el suelo y sus centros de actividad se desplazan según la disponibilidad de alimento y otros factores. Por ello, eliminar termitas en un punto suele ir seguido de su aparición en **otros lugares**. En términos generales, el tratamiento correctivo debería proporcionar a una estructura existente un equivalente de lo que habrían ofrecido una **construcción adecuada** y un **tratamiento preventivo** al momento de edificarla. En la práctica, los tratamientos correctivos suelen ser **dos o más veces** más costosos que los preventivos.
El **saneamiento** implica retirar del suelo, bajo o cerca de la estructura, todos los residuos **celulósicos** que puedan servir de alimento a las termitas: restos de madera, encofrados, cajas de cartón y cualquier otro objeto similar. La madera y la leña que vayan a usarse deben almacenarse **bien separadas del contacto con el suelo**. También debe reducirse la humedad alrededor y debajo del edificio mediante **drenaje** y **ventilación** adecuados. Las **fugas en duchas** y en la **fontanería** deben repararse, ya que favorecen tanto el ataque de hongos como el de termitas.
Las **alteraciones mecánicas** están indicadas cuando hay elementos de madera que se prolongan por debajo de **losas de hormigón** o por debajo del **nivel exterior del suelo**. En esos casos se añaden elementos de **hormigón o mampostería** para mantener toda la madera claramente por encima del suelo o de las losas contiguas. A veces, cuando porches u otros anexos rellenos de tierra tocan la estructura, puede construirse un **túnel** para retirar la tierra que contacta con la madera y permitir ventilación, inspección y tratamiento; en otros casos se construye una **barrera de hormigón** entre ese relleno y el entramado del edificio. Si hace falta, también debe mejorarse la ventilación del **crawl space**, especialmente en esquinas y zonas muertas, y deben instalarse accesos que permitan inspeccionar todos esos espacios.
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**Páginas 593-595 — C. Tratamiento químico del suelo**
En la práctica estadounidense descrita por el autor, los **productos químicos** son el factor más importante del control correctivo de termitas subterráneas. Se usan **hidrocarburos clorados persistentes** en formulaciones líquidas, principalmente para envenenar el **suelo**, pero también para tratar **cimientos** y **maderas colocadas**. Los materiales principales y sus concentraciones son los mismos que en el tratamiento preventivo: **0,5 % de aldrín, dieldrín y heptacloro**, y **1,0 % de clordano**. Normalmente se emplean como **emulsiones acuosas**, más cómodas, más baratas y más seguras para las plantas que las soluciones oleosas. Los **aceites** introducen riesgo de **incendio** y pueden migrar a través de las losas dañando adhesivos y revestimientos de piso.
La eficacia de esos insecticidas estaba respaldada por una extensa serie de ensayos de campo del **U.S. Forest Service** en **Gulfport, Mississippi**, sobre un suelo de **franco arenoso ligero** sobre subsuelo arcilloso, en un bosque claro de pino y frondosas, con una precipitación media de aproximadamente **70 pulgadas al año**. En esos ensayos, la madera se colocaba en o sobre suelo tratado y el tratamiento se consideraba fallido cuando las termitas atravesaban o pasaban sobre el suelo tratado para atacarla. A fecha de **octubre de 1967**, los periodos de **100 % de protección** demostrados eran: **aldrín, 18 años; clordano, 19 años; dieldrín, 18 años; heptacloro, 15 años**. En la misma serie fallaron otros materiales: **hexacloruro de benceno** (0,8 % del isómero gamma) ofreció 100 % de protección durante **7 años**, pero menos del 50 % a los **12 años**; **DDT** al **8 %** en fuel oil fue 90 % eficaz durante **11 años**, pero solo 50 % al final de **14 años**; y el **arsenito sódico** al **10 %** en agua empezó a fallar después de **8 años** y, además, es fuertemente **fitotóxico**.
Ensayos posteriores mostraron además la **estabilidad** de estos insecticidas en el suelo. **Smith (1968)** informó que entre el **35 % y el 50 %** del DDT seguía en su lugar **20 años** después de haber sido mezclado con el suelo a razón de **1 cuarto de solución al 8 % por pie cúbico de suelo**. El desplazamiento del DDT a través o sobre el suelo fue prácticamente **nulo**: no se detectó a **20 pulgadas** lateralmente, y a **12 pulgadas** de profundidad por debajo del suelo tratado se hallaron **menos de 2 ppm**. El autor añade que el tratamiento del suelo **antes de la construcción** ofrece una gran ventaja, porque el tóxico puede colocarse entonces **fácil y correctamente** donde se necesita para crear una barrera completa; una vez terminado el edificio, lograr un tratamiento completo del suelo bajo y alrededor de la estructura resulta mucho más difícil.
Bajo una **losa de hormigón**, el tratamiento puede realizarse inyectando el tóxico a través de una serie de agujeros perforados verticalmente en la losa; la separación entre agujeros depende del **tipo de suelo**, su **contenido de humedad** y la **experiencia del operario**. Como alternativa, puede usarse una **varilla horizontal** de pulverización extendida, introducida por orificios en los cimientos situados algo por debajo del fondo de la losa. El suelo alrededor del perímetro puede tratarse de tres formas: introduciendo varillas paralelas al cimiento hasta la **zapata**, dejando que la emulsión se infiltre desde una **zanja estrecha**, o excavando el suelo y mezclando en él la emulsión para volver a colocarlo como **relleno tratado**. Este último procedimiento es más costoso, pero también más **preciso** y útil cuando existe riesgo de contaminar fuentes de agua. En suelos **arenosos** y **limosos** puede trabajarse con baja presión; en limos finos y **arcillas** la penetración rápida no se logra. **O’Brien et al. (1965)** concluyeron que una punta de varilla de **5/8 de pulgada** de diámetro con un orificio central de **3/32 de pulgada** entre dos púas de corte resultaba superior a otras con orificios laterales, y que una inclinación de **45° ± 15°** respecto de la horizontal daba la mejor distribución.
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**Páginas 595-597 — D. Tratamiento de cimientos**
**E. Tratamiento de la madera**
**F. Polvos**
**G. Miscelánea**
El **tratamiento de cimientos** se define como el “lavado” o la inyección de tóxico químico en los espacios de los **muros de cimentación, pilastras y postes**, por donde las termitas podrían pasar del suelo a la madera. Es un paso esencial porque las termitas pueden usar los **huecos del cimiento** y los **defectos de las zapatas** para ascender desde el suelo por debajo de la línea de heladas hasta las partes ocultas del entramado sin ser detectadas. Se emplean los mismos químicos y las mismas diluciones que en el tratamiento del suelo. La cantidad aplicada depende mucho del volumen interno disponible: un cimiento de bloques huecos anchos puede aceptar hasta **2 galones por cada 10 pies lineales**, mientras que en un revestimiento de ladrillo mucho menos puede ya inundar los vacíos. La aplicación debe cubrirlo todo, pero evitando escurrimientos que dañen superficies interiores.
El **tratamiento de la madera** se realiza usando los mismos insecticidas útiles como venenos del suelo, aplicados como emulsiones o soluciones oleosas para **lavar galerías** dentro de maderas infestadas. Su función principal es matar por **contacto** a grupos de termitas que hayan quedado aislados en la estructura como consecuencia del envenenamiento del suelo o de reparaciones mecánicas. **Heal (1951)** distinguió claramente entre el uso de **madera tratada a presión** para reemplazar piezas dañadas y los tratamientos destinados a **eliminar infestaciones existentes**. Estos últimos consisten en aplicar el químico en **huecos, galerías, grietas o juntas** de los elementos vulnerables. El **cepillado** o **rociado** superficial de la madera no se considera de valor reconocido contra termitas subterráneas, aunque a veces se usa como complemento por su utilidad contra **hongos** y otros insectos xilófagos. Puede ser necesario **perforar** para alcanzar huecos y juntas, pero ello no debe interpretarse como una **impregnación completa** de la madera. Las emulsiones acuosas se usan normalmente para este lavado; las soluciones oleosas “se arrastran” más por las galerías, pero también pueden dañar acabados solubles en aceite y aumentar el peligro de incendio. Eliminar pequeños grupos aislados de termitas es un objetivo **secundario pero deseable**, porque de otro modo podrían encontrar una fuente alternativa de humedad o incluso producir un **enjambre posterior al tratamiento**, algo que puede causar gran alarma en un propietario recién tratado.
A pesar de su éxito en otros lugares, los **polvos** no habían encontrado un lugar claro en el control de termitas subterráneas en los Estados Unidos. La experiencia limitada sugiere que algunas colonias de **_Reticulitermes_** pueden ser destruidas mediante la aplicación cuidadosa de **polvos arsenicales** dentro de sus tubos, pero no existían ensayos extensos que establecieran cuándo ese procedimiento sería útil. Se supone que los tubos son demasiado **pequeños** y quizá demasiado **húmedos** para que el tratamiento sea realmente eficaz. En **Australia**, en cambio, varias especies —aunque no todas— sí se controlan con **arsénico blanco** en polvo, por ejemplo **_Coptotermes acinaciformis, C. frenchi_** y **_Nasutitermes exitiosus_**. El producto se muele finamente y se mezcla con un material como **hidróxido férrico** para mejorar el flujo; se aplica con un pequeño espolvoreador y se vuelve a sellar el orificio, a menudo con **papel pardo**. La actividad de las termitas suele cesar en **dos semanas**.
Entre los métodos **misceláneos**, el autor menciona formulaciones **granuladas** de hidrocarburos clorados, estudiadas durante más de **10 años** en parcelas de investigación pero no adoptadas ampliamente; la incorporación de **dieldrín** o **aldrín** en el **hormigón**, que se decía prometedora pero carecía de registro y de datos de uso; y la **fumigación** del suelo, considerada en general **insatisfactoria** contra termitas subterráneas porque la distribución de un gas en el suelo es difícil y, además, su uso seguro en estructuras tratadas puede resultar extraordinariamente complicado.
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**Páginas 597-598 — H. Consideraciones de seguridad**
y comienzo de **V. Control de termitas de madera seca**
Los productos modernos de control de termitas subterráneas —**aldrín, clordano, dieldrín y heptacloro**— se habían usado de forma segura y eficaz durante unos **20 años**. Las precauciones e instrucciones de uso proporcionadas por los fabricantes y aceptadas por las autoridades reguladoras se consideraban suficientes para proteger a los usuarios, al público y a la propiedad. Casi todo el insecticida usado en edificios queda **intacto** y **protegido de la intemperie**, ubicado bajo losas de hormigón, en huecos de cimientos o en suelo profundo junto a las cimentaciones. Los ensayos de campo y los análisis confirmaban que estos hidrocarburos clorados eran **estables** y permanecían en el suelo donde habían sido colocados. La principal preocupación por contaminación de agua debía centrarse en **pozos defectuosos** y problemas de drenaje inusuales en rellenos; por ello, el operador debía evitar introducir líquido en canales de suelo que condujeran directamente a **pozos** o **cisternas**, recurriendo cuando fuese necesario a métodos alternativos como modificaciones mecánicas o **rellenos tratados**.
**Malina et al. (1959)** analizaron el aire de viviendas tratadas con **clordano** por operadores de control de plagas. No detectaron insecticida en los espacios habitables de casas sobre losa ni de casas con espacio de arrastre; solo hallaron **trazas** en los espacios de arrastre. Ello apoyaba la idea de que los insecticidas estándar del suelo no creaban un riesgo apreciable por **inhalación**. El autor aclara, sin embargo, que esto solo se aplica a las **emulsiones acuosas** de aldrín, clordano, dieldrín y heptacloro. Si se utiliza **aceite** para diluir el insecticida, se introducen riesgos de **incendio** y **fitotoxicidad**. Materiales más antiguos, como la **creosota** y el **pentaclorofenol**, irritan la piel, pueden matar plantas y son malolientes. El **arsenito sódico**, soluble en agua y extremadamente fitotóxico, no debe usarse donde se espere crecimiento vegetal ni donde exista posibilidad de contaminar el agua.
Las **termitas de madera seca** son plagas importantes en muchas zonas costeras situadas al sur de **30° de latitud norte**, y en algunas áreas limitadas —como el sur de **California** y el **Caribe**— constituyen la plaga termítica principal. A pesar de ello, al ser por lo general plagas secundarias en la mayor parte del territorio, han recibido menos atención de los organismos de investigación que las termitas subterráneas. Su control moderno se ha desarrollado en gran medida por **ensayo y error** de operadores comerciales y fabricantes de insecticidas.
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**Páginas 598-600 — V. Control de termitas de madera seca**
**A. Prevención de la infestación**
**B. Control de infestaciones (inicio)**
Las colonias activas de termitas de madera seca pueden transportarse con facilidad en **muebles, cajas, madera arrastrada por el mar** y en la estructura de madera de vehículos como los **remolques-vivienda**. De ese modo, los edificios pueden quedar infestados muy lejos del área natural de estas termitas. El autor considera que constructores y propietarios deberían extremar el cuidado para evitar esas fuentes de infestación. A diferencia de las termitas subterráneas, no puede decirse que la prevención del ataque de termitas de madera seca sea fácil, práctica y económica; aun así, ciertas medidas pueden **reducir** la probabilidad de infestación: **saneamiento**, **exclusión**, **tratamiento químico de la madera** y uso de **polvos desecantes**.
La probabilidad de infestación disminuye si se eliminan cerca del edificio las posibles fuentes de colonias o de establecimiento: **madera almacenada**, **desechos de madera**, **leña** y **ramas muertas** con agujeros, grietas y hendiduras aptas para que las parejas dealadas se instalen. La **exclusión**, sin embargo, ofrece pocas garantías. Puede ayudar mantener una capa sustancial de **pintura** o **barniz** sobre la madera y **sellar grietas** que favorezcan la entrada de parejas dealadas, pero los techos de **teja** o **tablilla** ofrecen numerosos puntos de acceso al ático y al entramado próximo. Además, la necesidad de **ventilar** áticos y espacios bajo la estructura obliga a dejar aberturas. Esas ventilaciones no pueden cerrarse de manera verdaderamente eficaz contra termitas: usar una malla lo bastante fina como para excluirlas no resulta satisfactorio porque se **atasca** con polvo y telarañas. Según **Snyder (1966)**, sería necesaria una malla de **20 mesh** para impedir la entrada de termitas aladas.
**Ebeling y Wagner (1964)** describieron el uso de **desecantes**, en especial un **aerogel de sílice fluorado**, para proteger la madera frente a termitas de madera seca. Aparentemente, la protección puede durar indefinidamente siempre que se mantenga una **película visible** del polvo. Ese producto no afecta a las termitas que ya están dentro de la madera ni a las que puedan entrar por superficies no tratadas. Su principal uso está en los **áticos sin terminar**, donde la aplicación es fácil y sus depósitos poco estéticos no resultan objetables. Se usa alrededor de **1 libra por cada 1000 pies cuadrados** de ático. También se trata con este polvo el entramado de las zonas inferiores cuando existe amenaza de termitas de madera seca, e incluso se recomienda aplicarlo a los **huecos de pared** durante la construcción. Después de una **[[fumigación]]**, es práctica común espolvorear este tipo de producto sobre la estructura, ya que además de prevenir futuras infestaciones **cubre los pellets fecales antiguos** y facilita reconocer actividad nueva.
La **madera tratada a presión** resiste el ataque de termitas de madera seca, y su coste puede justificarse en estructuras de entramado situadas en áreas de alto riesgo. Para una protección completa, el tratamiento debería aplicarse **después de cortar y mecanizar** la madera; como eso rara vez es práctico, se recomienda cubrir con el **preservante** todos los **cortes, agujeros** y hasta las magulladuras y grietas causadas por el clavado. La dificultad de asegurar el tratamiento de todas las superficies recién expuestas —además de las roturas de la “cáscara tratada” provocadas no solo por carpinteros, sino también por **electricistas, fontaneros y techadores**— limita mucho el valor práctico de esta medida. También se recomienda **sumergir** la madera sin acabar durante **3 minutos** o aplicarle una brocha con una solución oleosa de **pentaclorofenol al 5 %**; además, **Hunt (1959)** consideraba deseables las **sales hidrosolubles con cobre**.
El **tratamiento temprano** de infestaciones de termitas de madera seca es deseable. Estas termitas avanzan con relativa lentitud en sus galerías, pero una vez que alcanzan el **entramado dentro de muros**, el control se vuelve mucho más difícil. Por ello se recomiendan **inspecciones anuales** para localizar infestaciones cuando aún son pequeñas. El procedimiento tradicional de control es el método de **“perforar y tratar”**: se perforan agujeros de aproximadamente **1/4 de pulgada** en la madera infestada o sospechosa, con el objetivo de interceptar todas las galerías a intervalos de **18 a 24 pulgadas**, y luego se inyecta el insecticida en ellas. Durante muchos años se usaron **polvos** como el **polvo arsenical de fundición**, el **arsénico blanco**, el **arseniato cálcico**, el **verde de París** y el **silicofluoruro sódico**; más recientemente se usaron **DDT al 50 %** y **clordano al 5 o 10 %**. **Randall y Doody (1934)** demostraron, usando la termita de madera húmeda **_Zootermopsis angusticollis_**, que **una sola termita** espolvoreada con polvo arsenical de fundición podía llevar suficiente veneno como para matar a **249** más. También se han empleado insecticidas líquidos, por lo general en **soluciones oleosas**: el aceite tiende a desplazarse por las galerías y revela así las que están próximas a la superficie; quedaban depósitos residuales con soluciones de **DDT al 6 %**, **clordano al 2 %**, **pentaclorofenol al 5 %** o **BHC isómero gamma al 0,5 %**. Tanto el fuel oil como el pentaclorofenol pueden generar problemas de **olor persistente**. También se han usado líquidos fumigantes como **tetracloruro de carbono, triclorobenceno** y **dibromuro de etileno**, pero son difíciles de utilizar con seguridad, especialmente en **áticos** y otros espacios calurosos y estrechos.
**La explicación del método continúa en la página 601.**
**Página 601 — final de V. Control de termitas de madera seca**
**B. Control de infestaciones**
Recientemente comenzaron a usarse, en el control de termitas de madera seca, **emulsiones densas y de ruptura lenta de pentaclorofenol más heptacloro**. Se aplican sobre entramados infestados para que los tóxicos, liberados lentamente, penetren en las galerías. El autor aclara que este procedimiento puede ser útil en **madera basta y expuesta**, pero **no garantiza un control completo**.
La **fumigación** se presenta como el medio **más eficaz** para eliminar termitas de madera seca. Sin embargo, se subraya que es un procedimiento **peligroso** y que **no ofrece protección contra reinfestaciones futuras**. Los fumigantes de uso general en ese momento eran el **bromuro de metilo** y el **fluoruro de sulfurilo**. Las dosis típicas eran de **2 a 3 libras de bromuro de metilo** o alrededor de **1 libra de fluoruro de sulfurilo por cada 1000 pies cúbicos**. En términos generales, el bromuro de metilo era menos costoso, pero requería una **exposición más larga**, mientras que el fluoruro de sulfurilo podía usarse sin retirar ciertos materiales incompatibles con el bromuro de metilo.
El **acrilonitrilo** tenía un uso limitado como fumigante, y como es **inflamable** debía combinarse con materiales como **tetracloruro de carbono** o **cloruro de metileno**. Se aplicaba aproximadamente **1 libra de acrilonitrilo efectivo por cada 1000 pies cúbicos**. El autor insiste en seguir **meticulosamente** las instrucciones del fabricante. Para contener el gas se usan **láminas o telas plásticas herméticas**, asegurando que también queden expuestas las maderas exteriores, como **marcos de puertas y ventanas** y **revestimientos**, ya que podrían sostener infestaciones aisladas no eliminadas si el fumigante se aplicara solo al interior.
Los objetos pequeños infestados —como **sillas** o **marcos de cuadros**— pueden retirarse para tratarlos aparte. Lo normal es fumigarlos en una **bóveda** o bajo una **película plástica**. También se consideran prácticos los tratamientos por **calor** o **frío**. El escaneo del original lee “**114 hours at 150°F**”, que por contexto parece corresponder a **1¼ horas a 150 °F**; además, se indica que **4 horas a 140 °F** y **4 días a 15 °F** son letales para las termitas de madera seca en muebles.
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**Páginas 602-604 — VI. Conclusión y Referencias del capítulo 13**
**VI. CONCLUSIÓN**
Los principios del control de termitas descritos en el capítulo habían sufrido **pocos cambios significativos** en varias décadas. Sin embargo, el autor considera que podría estar madurando el momento para nuevos desarrollos. Técnicas como el uso de **enfermedades de insectos**, **esterilizantes**, **atrayentes** y nuevos productos químicos ya se estaban aplicando a otras plagas agrícolas y de salud pública, y podrían adaptarse también al control de termitas. Añade que el crecimiento explosivo de la población humana creará una demanda sin precedentes de **vivienda**, y que en muchas partes del mundo la calidad deseada de esa vivienda exigirá un control de termitas **mejorado y ampliado**. Concluye que, sea cual sea el perfeccionamiento técnico o el surgimiento de nuevos métodos, su uso eficiente requiere siempre un **conocimiento sólido de la biología de las termitas**.
**Referencias del capítulo 13**
Mantengo las referencias en su idioma original, tal como aparecen en el PDF.
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U.S. Federal Housing Administration. (1965). _“Minimum Property Standards for One and Two Living Units.”_ FHA Publ. 300.
U. S. General Services Administration. (1961). _“Wood Preservation: Treating Practices,”_ Federal Specification TT-W-571g.
Weesner, F. M. (1965). _“The Termites of the United States—A Handbook.”_ Natl. Pest Control Assoc., Elizabeth, New Jersey.
Wells, J. A., and AIA Committee on Disaster Control. (1961). _AIA Journal,_ December, 74-84.
Zimmern, A. (1957). _Soil penetration with your termite chemicals._ Pest Control 25, No. 2, 32, 34, 36, and 50.
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**Páginas 605-610 — Índice de autores**
**Encabezado:**
**Índice de autores.**
**Los números en cursiva remiten a las páginas en las que figuran las referencias completas.**
Estas seis páginas desarrollan el **índice alfabético de autores** desde la letra **A** hasta la **S**. Como se trata de **nombres propios** y **números de página**, no hay traducción sustantiva que hacer más allá del encabezado. La distribución en estas páginas queda así:
**p. 605:** entradas iniciales de **A** y **B**.
**p. 606:** continuación con **C** y **D**.
**p. 607:** entradas de **F** y **G**.
**p. 608:** entradas de **H** a **K**.
**p. 609:** entradas de **M** y **N**.
**p. 610:** entradas de **R** y **S**.
Entre los nombres que aparecen en este tramo del índice figuran, por ejemplo, **Abe, Adamson, Ahmad, Araujo, Banks, Bates, Beeson, Bouillon, Castle, Chhotani, Coaton, Ebeling, Emerson, Grassé, Gupta, Hagen, Harris, Holmgren, Kalshoven, Kemner, Krishna, Light, Martorell, Mathur, Miller, Noirot, Roonwal, Sands, Silvestri, Snyder, Sperling** y **Stewart**, cada uno acompañado de la lista de páginas donde es citado en el volumen.
El índice de autores continúa en la **página 611**.
**Bloque 62/65 — páginas 611 a 620**
**Página 611 — Índice de autores (final)**
**Índice de autores.**
**Los números en cursiva remiten a las páginas en las que figuran las referencias completas.**
Esta página cierra el índice alfabético de autores e instituciones, con las entradas finales desde **U** hasta **Z**. Como se trata de **nombres propios** y **números de página**, no hay traducción sustantiva adicional más allá del encabezado. Entre las entradas visibles figuran, por ejemplo: **U.S. Dept. Agr., Plant Pest Control Division; U.S. General Services Administration; Van Allen; Verdoorn; Vichanco; Vishnoi; von Hagen; von Rosen; Wagner; Walker; Warren; Wasmann; Watson; Weber; Weesner; Weidner; Wells; Wenrich; Westlake; Wetherly; Wheeler; Wilkinson; Williams; Wilson; Wolcott; Wu; Wygodzinsky; Yaman; Zetek; Zimmerman; Zimmern**.
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**Páginas 612-620 — Índice temático**
**Índice temático.**
**Las especies de termitas marcadas con un asterisco también se consideran en el Vol. I.**
A partir de la página 612 comienza el **índice temático** del volumen. Como en todo índice, el contenido no es prosa continua sino una sucesión de **entradas**, **subentradas** y **remisiones** (“véase también”), acompañadas por los números de página donde se tratan esos temas.
**Páginas 612-614 — entradas de A**
En estas páginas aparecen principalmente entradas bajo la letra **A**, entre ellas: **Abidjan**, **Abyssinia**, **Acanthoceridae**, **Acanthotermes**, **Aciculitermes**, **Acorhinotermes**, **Acromyrmex**, **Acrylonitrile in control** (“acrilonitrilo en el control”), **Adoption of reproductives** (“adopción de reproductores”), **Afghanistan**, **Africa**, **Afrosubulitermes**, **Aging of colony** (“envejecimiento de la colonia”), **Ahamitermes**, **Air movements and termites** (“movimientos del aire y termitas”), **Alarm signals** (“señales de alarma”), **Alates** (“alados”), **Aldrin**, **Allognathotermes**, **Allotermes**, **Amazonas**, **Amitermes**, **Anacanthotermes**, **Ancistrotermes**, **Anoplotermes**, **Ants** (“hormigas”), **Apicotermes**, **Arabia**, **Arachnoidea**, **Arboreal nests** (“nidos arbóreos”), **Archotermopsis**, **Argentina**, **Armitermes**, **Arsenical dusts in control** (“polvos arsenicales en el control”), **Australia**, **Australian region** y **Aves**. Las subentradas incluyen, como es habitual, especies concretas, notas de filogenia, nidos, protozoos asociados, distribución y páginas donde se discuten.
**Páginas 615-617 — final de B y desarrollo de C**
Estas páginas continúan el índice con el final de **B** y el comienzo amplio de **C**. Entre las entradas visibles aparecen: **Barriers to termites** (“barreras contra las termitas”), **Bats** (“murciélagos”), **Behavior** (“conducta”), **Bellicositermes**, **Benzene hexachloride in control**, **[[Bifiditermes]]**, **Birds and termites** (“aves y termitas”), **Blastoderm**, **Blastokinesis**, **Bolivia**, **Brazil**, **British Columbia**, **Budding of colonies** (“gemación de colonias”), **Bulbitermes**, y luego numerosas entradas bajo **C**, como **Cadavers, termites, storage of** (“cadáveres de termitas, almacenamiento de”), **Calcaritermes**, **California**, **Calonympha**, **Cambodia**, **Cannibalism** (“[[Diccionario exhaustivo Termitología/CANIBALISMO|canibalismo]]”), **Capritermes**, **Carbon dioxide**, **Carton**, **Caste development and determination** (“desarrollo y determinación de castas”), **Cavitermes**, **Cecidomyiidae**, **Census data**, **Central America**, **Cephalotermes**, **Ceratokalotermes**, **Chemical barriers in termite control** (“barreras químicas en el control de termitas”), **Chlordane in termite control**, **Chimneys in nests** (“chimeneas en los nidos”), **China**, **Chlorinated hydrocarbons**, **Colony development and foundation** (“desarrollo y fundación de la colonia”), **Colony migration** (“migración de la colonia”), **Colony size** (“tamaño de la colonia”), **Concrete slab buildings** (“edificios con losa de hormigón”), **Constrictotermes**, **Control of termites** (“control de termitas”) y **Coprophagy** (“coprofagia”).
**Páginas 618-620 — continuación de C y comienzo de D**
En este tramo siguen desarrollándose entradas bajo **C** y luego empieza **D**. Se listan, entre muchas otras: **Coptotermes** (con sus múltiples especies y referencias a nidos, control y protozoos), **Coptotermitinae**, **Cornitermes** (con numerosas especies y referencias a nidos), **Corrective treatment for termites** (“tratamiento correctivo para termitas”), **Corrodentia**, **Costa Rica**, **Cotton** (“algodón”), **Creosote in control**, **Crepititermes**, **Cretaceous** (“Cretácico”), **Cryptotermes** (con especies como **_C. brevis, C. domesticus, C. dudleyi, C. havilandi_**, etc.), **Crop damage by termites** (“daño a cultivos por termitas”), **Damage, structural and miscellaneous, by termites** (“daños estructurales y varios causados por termitas”), **Damp wood termites** (“termitas de madera húmeda”), **D.D.T.**, **Defense** (“defensa”), **Delaware**, **Desiccants in control** (“desecantes en el control”), **Developmental rates** (“tasas de desarrollo”), **Dicuspiditermes**, **Didgeridoo’s**, **Dieldrin**, **Diplopoda**, **Diptera**, **Distribution of termites** (“distribución de las termitas”), **Diversitermes**, **Division of labor** (“división del trabajo”), **Dolichorhinotermes**, **Drepanotermes**, **“Drill and treat” method of control** (“método de perforar y tratar”), **Dry wood termites** (“termitas de madera seca”), **Dung, herbivore** (“estiércol de herbívoros”) y **Dusts in termite control** (“polvos en el control de termitas”).
En suma, estas páginas **611-620** no contienen exposición narrativa nueva, sino el **cierre del índice de autores** y el **inicio del índice temático** del volumen, con entradas que abarcan desde **A** hasta el comienzo de **E**.
**Páginas 621-623 — continuación del índice temático**
**Final de D y desarrollo de E, F y comienzo de G**
Estas páginas siguen siendo **índice temático**, no texto corrido. La **página 621** abre cerrando la entrada anterior sobre **“Economic aspects of termite activity”** y, a partir de ahí, desarrolla entradas bajo **E**: **Ecosystem and termites**, **Egg mass or “ootheca”**, **Eggs** (con subentradas para **desarrollo**, **número y tasa de puesta**, **tamaño** y **estructura**), **Egypt**, **Ectoderm**, **Embryology**, **Embryonic disc**, **Electrotermes**, **Electrotermitinae**, **Ethiopian region**, **Ethylene dibromide**, **Euchilotermes**, **Euscaiotermes** y **Eutermellus**, entre otras. También aparecen referencias geográficas como **Ecuador**, **El Salvador**, **Ellice Islands** y **Espírito Santo**.
La **página 622** continúa con el final de **E** y desarrolla una parte importante de **F**. Entre las entradas visibles figuran **Excrements in construction** (“excrementos en la construcción”), **Exoecie**, **False workers** (“falsos obreros”), **Families of termites, key to**, **Fecal pellets**, **Feeding and foods**, **Fenestrated area of egg shell**, **Field crops, termite damage to**, **Flight**, **Flight domes, platforms, towers**, **Florida**, **Fluoridated silica aerogel**, varias especies del protozoo **_Foaina_**, **Food storage**, **Foraging**, **Foraminitermes**, **Forficulitermes**, **Formicidae**, **Fossil species and records**, **Foundation requirements in structures**, **Foundation treatment for termites**, **France**, **Fulleritermes**, **Fumigation** y **Fungi**.
La **página 623** entra en **G**. Se listan entradas como **Gabon**, **Galapagos**, **Galbula**, **Gamma isomer BHC**, **Gastrulation**, **Gaza**, **Genuotermes**, **Georgia**, **Germany**, **Ghana**, **Globitermes**, **Glossotermes**, **Glyptotermes**, **Gnathamitermes**, **Goias** y **Grallatotermes**. En esta zona del índice se combinan nombres de géneros, especies concretas, regiones y temas biológicos o filogenéticos.
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**Páginas 624-626 — desarrollo de H, I, J y parte de K**
La **página 624** está dominada por entradas bajo **H**. Aparecen **Hainan Island**, **Haiti**, **Harvester termites**, **Havilanditermes**, **Hawaii**, **Hawaiian Islands**, **Heptachlor**, **Heterotermes** y **Heterotermitinae**, así como **Hodotermes**, **[[Hodotermitidae]]**, **Hodotermitinae**, **Hodotermopsis**, **Holomastigotoides**, **Homallotermes**, **[[Diccionario exhaustivo Termitología/HOMEOSTASIS|Homeostasis]]**, **Homoptera**, **Honduras** y **Hong Kong**. El índice cruza continuamente taxonomía, distribución, fisiología y control.
La **página 625** continúa con **H** y luego pasa a **I**. Entre las entradas visibles están **Hoplognathotermes**, **Hoplonympha**, **Hoplotermes**, **Hospitalitermes**, seguidas de **Idaho**, **Idiotheque**, **Idomastotermes**, **Illinois**, **Incisitermes** y varias especies del género (**_I. immigrans, I. marginipennis, I. minor, I. milleri_**, etc.). También aparecen entradas como **Introductions and transport of termites**, **Iowa**, **Iran**, **Iraq** y una larga serie bajo **Kalotermes** y **Kalotermitidae** que continúa en la página siguiente.
La **página 626** sigue con **Kalotermes** y **Kalotermitidae**: se mencionan especies como **_Kalotermes flavicollis, K. hilli, K. jepsoni, K. sinaicus, K. tillyardi_**, además de la familia **[[Kalotermitidae]]** con referencias cruzadas a sus representantes en distintas regiones zoogeográficas. En esta misma página aparecen ya entradas como **Kermadec** y otras continuaciones del bloque alfabético.
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**Páginas 627-629 — desarrollo de L y M**
La **página 627** recoge sobre todo entradas de **L**: **Labrador**, **Labritermes**, **Lacessititermes**, **Lanai Island**, **Land bridges**, **Lead-sheathed cables**, **Leeward Islands**, **Lenzites trabea**, **Lepidoptera**, **Lepismatidae**, **Leptomyxotermes**, **Lesser Antilles**, **Living plants, termites and**, **Longevity**, **Longipeditermes**, **Lophomonas**, **Lord Howe Island**, **Louisiana**, **Loyalty Islands** y **Lycosidae**. La estructura sigue siendo la misma: entrada principal, posibles subentradas y páginas de referencia.
La **página 628** inicia **M** con entradas como **Macrorhinotermes**, **Macrosubulitermes**, **Macrotermes**, **Macrotermitinae**, **Madagascar**, **Mafia**, **Magallanes**, **Magnetic nests**, **Maharashtra**, **Malaya**, **Malay Peninsula**, **Manaos**, **Mandibular dentition**, **Marginitermes** y otras relacionadas con distribución y filogenia.
La **página 629** continúa con **Microcerotermes** y una larga lista de sus especies: **_M. fuscotibialis, M. gabrielis, M. gracilis, M. havilandi, M. heimi, M. nervosus, M. novae caledoniae, M. papuanus, M. parvulus, M. serratus, M. strunckii, M. subtilis, M. turneri_**, entre muchas otras. En esa misma página aparecen también **Microhodotermes**, **Micropyles**, **Microrhopalodina**, **Microsporidium** y el inicio de **Microtermes**.
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**Página 630 — final de M y comienzo de N**
La **página 630** cierra el bloque de **M** con entradas como **Mixotricha**, **Molokai Island**, **Molucca Islands**, **Monocercomonadidae**, **Mono Island**, **Montana**, **Morocco**, **Movement of termites, rate of**, **Mozambique**, **Muscidae**, **Mycterotermes**, **Myrmecophaga** y **Mysore**. Luego comienza **N** con una entrada amplia para **Nasutitermes**, acompañada de referencias regionales (**Australian, Ethiopian, Madagascan, Nearctic, Neotropical, Oriental, Palearctic, Papuan**) y de múltiples especies, entre ellas **_Nasutitermes acutus, N. amboinensis, N. arborum, N. centaliensis, N. ceylonicus, N. corniger, N. costalis_** y **_N. coxipoensis_**. La lista continúa en la página siguiente.
En conjunto, estas páginas **621-630** del índice temático cubren desde el final de **E** y el desarrollo de **F, G, H, I, J, K, L y M**, hasta el comienzo de **N**, con una densidad muy alta de entradas taxonómicas, geográficas, embriológicas, ecológicas y de control.
**Páginas 631-633 — continuación del índice temático**
**Entradas bajo N y comienzo de O**
Estas páginas siguen siendo **índice temático**, no prosa continua. La **página 631** continúa la larga entrada de **_Nasutitermes_**, con numerosas especies y remisiones, y después reúne entradas como **Nasutitermitinae**, **Nearctic region** (“región neártica”), **Negros Islands**, **_Neivacoris steini_**, **_Neocapritermes_**, **Neotenics** (“neoténicos”) y una amplia entrada para **_Neotermes_** con varias de sus especies.
La **página 632** continúa con **_Neotermes_** y luego agrupa varias entradas generales muy importantes, entre ellas **Neotropical region** (“región neotropical”), **defined** (“definida”), **Nesting sites, new colonies** (“sitios de nidificación de nuevas colonias”), **Nests and workings** (“nidos y trabajos/galerías”), **Neural groove** (“surco neural”), **Neuroblasts** (“neuroblastos”), varias localidades geográficas (**Nevada, New Guinea, New Zealand**, etc.), **Niches, general of termites** (“nichos, generalidades de las termitas”) y **Nutrients, nutrition** (“nutrientes, nutrición”). Al final de la página comienza ya la letra **O**, con entradas como **Oahu Island** y **Obtusitermes**.
La **página 633** desarrolla sobre todo la gran entrada **_Odontotermes_**, con muchas especies individuales y varias remisiones a **nidos**, **embriología** y distribución regional. En esta misma página aparecen también entradas como **Odor of termites** (“olor de las termitas”), **Oil solutions of insecticides** (“soluciones oleosas de insecticidas”), **Oophagy** (“[[oofagia]]”), **Oriental region** (“región oriental”), **Oxygen** (“[[oxígeno]]”), **Pacific (Oceanic) Islands** (“islas oceánicas del Pacífico”), **Pairing** (“emparejamiento”), **Palearctic region** (“región paleártica”), **Panama**, **Papua**, **Papuan region** (“región papúa”) y las primeras entradas de **Para-**, como **_Paracapritermes_**, **_Paracornitermes_**, **Paraecie** y **_Parajoenia_**.
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**Páginas 634-636 — continuación del índice temático**
**Entradas bajo P y Q, y comienzo de R**
La **página 634** prosigue con **P**: **Paraná / Paraguay**, **Parasitism, general** (“parasitismo, generalidades”), **Paris green in control** (“verde de París en el control”), **_Parrhinotermes_**, **Parthenogenesis** (“[[partenogénesis]]”), **_Parvitermes_**, **Pentachlorophenol**, **_Pericapritermes_**, **Periecie**, **Periodism of activities** (“periodicidad de las actividades”), **Peru**, **Pheromones** (“[[feromonas]]”) y otros términos taxonómicos y ecológicos.
La **página 635** continúa con entradas como **Pressure-treated wood** (“madera tratada a presión”), **Predation and predators** (“depredación y depredadores”), **Precipitation zones** (“zonas de precipitación”), **_Procornitermes_**, **_Procryptotermes_**, **Proctodeal food** (“alimento proctodeal”), **_Prohamitermes_**, **_Protohamitermes_**, **Protozoa associated with termites** (“[[protozoos]] asociados a las termitas”), **_Prorhinotermes_**, **_Protermes_** y otros géneros.
La **página 636** cierra gran parte de **P** y entra en **Q** y **R**. Allí aparecen **_Psammotermes_**, **Psammotermitinae**, **_Pseudacanthotermes_**, **Pseudergates** (“pseudergatos”), **_Pseudocapritermes_**, **_Pseudotrichonympha_**, **_Pterotermes occidentis_**, **Puerto Rico**, **Punjab**, **Pyramid of ages** (“pirámide de edades”), **_Quasitermes_**, **Queensland**, y ya el inicio de **R** con entradas como **Relocation of colonies and nests** (“relocalización de colonias y nidos”), **Replacement reproductives** (“reproductores de reemplazo”), **Reproduction, general** (“reproducción, generalidades”), **Reptilia**, **Resistant wood** (“madera resistente”) y la gran entrada **_Reticulitermes_**.
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**Páginas 637-640 — continuación del índice temático**
**Entradas bajo R, S y comienzo de T**
La **página 637** desarrolla de forma extensa **_Reticulitermes_** y varias de sus especies, además de **_Rhinotermes_**, **Rhinotermitidae**, **Rhinotermitinae**, **_Rhynchotermes_**, **Royal chamber or cell** (“cámara o celda real”), **Rubber trees** (“árboles del caucho”), **_Rugitermes_**, **Rumania** y **Ryukyu Islands**.
La **página 638** abre la letra **S** con entradas como **Sahara desert** (“desierto del Sahara”), **Salivary glands / salivary secretions** (“glándulas salivales / secreciones salivales”), **Samoa**, **Saudi Arabia**, **_Sarvaritermes_**, la amplia entrada **_[[Schedorhinotermes]]_** con numerosas especies, **Seasonal cycles** (“ciclos estacionales”), **Segmentation of the embryo** (“segmentación del embrión”), **Serritermes**, **Serritermitidae**, **Sex ratios** (“proporciones sexuales”), **Shields, termite** (“escudos antitermitas”), **Soil treatment** (“tratamiento del suelo”), **Soil types** (“tipos de suelo”) y la gran entrada **Soldiers** (“soldados”), con subentradas sobre **conducta**, **evolución**, **número o proporción**, **producción** y **estructura**.
La **página 639** sigue con **Solomon Islands**, **South Africa**, **South America**, **South Australia**, **South Carolina**, **Spargotermes**, **_Speculitermes_**, **_Sphaerotermes_**, **Spinitermes**, **Staphylinidae**, **Stolotermes**, **[[Stylotermes]]**, **Subterranean termites** (“termitas subterráneas”), **Subulitermes**, **Sugar cane** (“caña de azúcar”), **Sulfuryl fluoride** (“fluoruro de sulfurilo”) y el inicio del bloque **Syn-**, con **Synhamitermes** y **Syntermes**.
La **página 640** cierra ese tramo con **Synacanthotermes**, **Synhamitermes**, **Syntermes**, **Syria**, **Szechwan**, y luego comienza la letra **T** con entradas como **Taboga**, **Tahiti**, **Taiwan**, **Tarditermes**, **Tasmania**, **Tauritermes**, **Taxonomy** (“taxonomía”), **Tea** (“té”), **Teak** (“teca”), **Temperature** (“temperatura”), **Tenuirostritermes** y **Termes**. La continuación de **Termes** y las entradas siguientes pasan ya a la página **641**.
**El volumen concluye en la página 643 impresa**
En el ejemplar, el **índice temático** llega hasta la **página 643**; con ello se cierra el **volumen II**. Por tanto, este bloque final cubre las últimas páginas impresas del libro y cierra la traducción.
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**Página 641 — continuación del índice temático**
**Entradas bajo T**
Esta página continúa con la gran entrada **_Termes_** y desarrolla después varias entradas relacionadas: **_Termitadelphos_**, **_Termitana perrieri_**, **Termitaphididae**, **_Termitaphis_**, **_Termitaradus_**, **Termitaria** (“véase **Nests**”), **Termitariophily, defined** (“termitariofilia, definida”), **Termitidae** (con remisiones a las distintas regiones y a sus subfamilias), **Termitinae**, **_Termitochara kraatzi_**, **_Termitococcus_**, **_Termitodipteron_**, **_Termitodius coronatus_**, **Termitogetoninae**, **_Termitogeton_**, **_Termitogeton planus_**, **_T. umbilicatus_**, **_Termitomastus_**, **Termitophiles** (“termitófilos”), **_Termitopone_**, **_Termitopone commutata_**, **Termopsis**, **Termopsidae**, **Termopsinae**, **Terrenitermes**, **Territoriality among termites** (“territorialidad entre termitas”), **Tertiary** (“Terciario”), **_Tetratrichomonas_** (varias especies), **Texas**, **Thailand**, **_Thailanditermes thailandicus_**, **Theraphosidae**, **Theridiidae**, **Thoracotermes**, **_Thoracotermes brevinotus_**, **Thursday Island**, **Thysanura**, **Tidewater Red Cedar** y **Timber, forests and nurseries, termite damage to** (“madera, bosques y viveros, daño de termitas a”).
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**Página 642 — final de T y gran desarrollo de Tr- y Tu-**
La página 642 completa la entrada sobre **daños a madera, bosques y viveros** y luego pasa a una larga serie de entradas taxonómicas y temáticas: **_Tricercomitus_** y varias de sus especies, **Trichlorobenzene**, **_Trichomitopsis_**, **Trichomonadia**, **Trichomonadidae**, **Trichonympha** y numerosas especies del género, **Trichonymphina**, **Trichotermes**, **Trinervitermes** con varias especies (**_arabiae, bettonianus, biformis, dispar, disparatus, geminatus, heimi, occidentalis, oeconomus, rapulum, togoensis, trinervius, trinervoides_**), y luego entradas como **Trinidad**, **Tripoli**, **Tripolitania**, **Tritocerebrum**, **Trogon**, **Tromelin Island**, **Tuberculitermes**, **_Tuberculitermes bycanistes_**, **Tubes, tubing by termites** (“tubos, construcción de tubos por termitas”), **Tumulitermes** y sus especies (**_hastilis, pastinator, peracutus, recalvus, subaquilus, tumuli, westraliensis_**), además de **Tunis**, **Tunisia**, **Turkestan**, **Turkmen (Turkmenia)** y **Turkey**.
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**Página 643 — entradas finales del índice: U, V, W, Y, Z**
La última página del volumen reúne las entradas finales del índice temático. Bajo **U** aparecen, entre otras: **Uganda**, **Ukerewe Island**, **Ukraine**, **Ulmeriella**, **Unguitermes**, **_Unguitermes bouilloni_**, **United States**, **Uralotermes**, **Uralotermitidae**, **Uruguay**, **Usambara Mountains**, **USSR**, **Utah**, **Uttar Pradesh** y **Uzbek**. Bajo **V** figuran **Vancouver Island**, **Vegetation types**, **Velocitermes**, **Venezuela**, **Venice**, **Ventilation of nests**, **Verrucositermes**, **Victoria**, **Vienna**, **Vietnam**, **Vineyards**, **Virginia** y **Vitelline membrane**. Bajo **W** aparecen **Washington**, **Water**, **Water contamination with pesticides, avoidance of**, **Water table**, **West Bengal**, **Western Australia**, **West Indies**, **West Irian**, **West Pakistan**, **White arsenic**, **Wisconsin**, **Wood treatment for termite control** y **Wyoming**. Bajo **Y**: **Yangtze-Kiang**, **Yemen**, **Yolk**, **Yolk nuclei**, **Yucatan**, **Yugoslavia, fossil termites of** y **Yunnan**. Finalmente, bajo **Z** figuran **Zambeze Valley**, **Zambia**, **Zanzibar**, **Zootermopsis** (con remisiones a sus especies, control, nidos, filogenia y [[protozoos]] asociados),[[ZOOTERMOPSIS| **_Zootermo]]psis angusticollis_**, **_Z. laticeps_**, **_Z. nevadensis_** y **Zoraptera**.